Reflexión – El Arte De Hablar Menos Y Hacer Más

toxic-meetingsEn una reunión informal que tuve con unos amigos en un restaurant trés chic de Santo Domingo, surgió durante la conversión de forma espontánea un tema que me dejó pensativo y listo para una reflexión posterior.

El tema en cuestión que surgió fue la gente que habla mucho pero hace poco. Durante toda la tarde discutimos el por qué ocurre este fenómeno y cómo uno mismo evita caer en ese estado del ser.

Pensando en modo “backward”, recuerdo que el tema surgió porque dos de los tres que estábamos en la mesa veníamos de reuniones previas, donde lo que más se hizo fue hablar de lo que no se había hecho y de lo que se debía de hacer.

En ambas reuniones, no se hizo nada sólo de dijeron muchas cosas. Toda una pérdida de tiempo . Todo lo que se habló se pudo haber enviado por email, ahorrando mucho tiempo y energías a todos los involucrados.

A raíz de este tema en el restaurant, me surgió la idea de publicar un artículo interesantísimo escrito por Raydelto Hernandez en su blog titulado Hablar Poco y Hacer Mucho.

En este artículo, Raydelto nos habla de su experiencia laboral trabajando en empresas donde se satura al personal con reuniones improductivas. Al mismo tiempo, toca una fibra sensitiva analizando cómo existen eventos sociales y profesionales donde se pretende lograr “hacer algo”, pero donde lo que al final se consigue es hablar mucho pero decir poco contenido útil y accionable.

Disfrútenlo y analícenlo, y luego nos dejan sus comentarios más abajo sobre su parecer acerca de la reflexión del autor.

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Autor: Raydelto Henandez

Hablar Poco y Hacer Mucho

Aprecio mucho a las personas que tienen la capacidad de dedicar más tiempo en hacer del que dedican a hablar.

En lo particular, me resulta muy incómodo compartir con personas que hablan mucho y hacen poco. Si bien es cierto que la comunicación es parte esencial del éxito de un proyecto, no menos cierto es que mientras más tiempo se emplea en hablar cosas irrelevantes o diciendo en una hora algo que se pudo haber dicho en un minuto, menos tiempo hay para hacer.

He sido parte de instituciones donde se emplea demasiado tiempo en reuniones, donde la productividad de estas es cuestionable, llenas de intervenciones ricas de palabras y pobres de contenido, donde al inicio de estas se dedican gran cantidad de tiempo para “socializar” y hablar de temas que no tienen nada que ver con el trabajo a realizar.

Entiendo que para aumentar la productividad, las reuniones deben de realizarse cuando sea estrictamente necesario, de no más de 30 minutos y no más de una reunión a la semana. De hecho, la metodología de desarrollo de proyectos utilizada en Google, llamada SCRUM, propone reuniones de no más de 10 minutos para no quitar mucho tiempo a los miembros del equipo.

Entiendo el argumento de que para mantener un buen clima organizacional es buena idea sostener reuniones para que la alta gerencia pueda estar al tanto del trabajo de los mandos medios y bajos, a su vez que los empleados estén al tanto de la visión estratégica de la organización.

No obstante, conozco profesionales con hojas de vidas envidiables que han renunciado a sus empleos o que han rechazado ofertas de trabajo porque el puesto requería ocupar cinco horas o más a la semana en reuniones de baja productividad.

Ya fuera del ámbito de las reuniones en el entorno laboral, he tenido la oportunidad de asistir a eventos donde públicamente se exponen ideas, tales como charlas, seminarios y congresos; lamentablemente, en la minoría de los eventos visitados he sentido que el contenido ha sido adecuado, interesante o enriquecedor.

La mayoría de veces he notado como se invierte mucho tiempo para hablar y realmente se dice poco. Pocas veces, en los eventos que asistí, se presentó información palpable fruto de una notoria investigación que motivara a mejorar un proceso en específico o al menos despierte curiosidad al recibir información interesante de maneras impactantes.

No puedo estar más de acuerdo con el cantautor Facundo Cabral, quien en una de sus composiciones dice :”el que no sabe habla mucho, aquel que sabe habla poco”.

Durante mis años de adolescencia me mantuve lidiando constantemente con mi condición de timidez, en aquel entonces era para mí muy incómodo que me dijesen que soy una persona que habla poco.

El día de hoy, si alguien me dijese que hablo poco, me sentiría muy orgulloso, pues hago un gran esfuerzo por hablar poco, decir mucho y hacer lo más que pueda.

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2 pensamientos en “Reflexión – El Arte De Hablar Menos Y Hacer Más

  1. Eugenio Meza

    La verdad que leído tu comentario respecto del articulo , concuerdo contigo e varios aspectos.
    Primero en lo importante de la comunicación en las relaciones humanas sobre todo en el rubro de la informática que siempre nos consideran autistas, pero lo mas de acuerdo que estoy con tu relato, es eso de que muchas empresas gasten tanto tiempo y dinero en estas tediosas reuniones que al final sales con la sensación de solo haber perdido el tiempo.
    generalmente estas reuniones tediosas tiene un factor comun, muchos asistentes, por lo que una reunion es efectiva si son entre 3 y 5 personas a lo maximo, mas de eso es mejor no participar y solo te limitas a leer la minuta, ahí te daras cuenta que lo que te digo es cierto :D

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    1. Eugenio Duarte Autor

      Leí hace un tiempo en buen libro titulado “Rework” la siguiente frase:

      “Meetings are toxics”

      !No más cierto que esto!.

      Las reuniones son efectivas siempre y cuando se tenga contemplado la toma de una decisión definitiva sobre una situación determinada, no la discusión ni el debate de ideas y cosas por el estilo.

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